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Actualizado el 31 de Diciembre de 1969


SECRETOS DE VIDA: Manipulación de Sentimientos.


Lucha entre víctima y victimario (segunda parte) ampliando la nota Violencia de Género, cambiando los roles de víctima y victimario

LUCHA ENTRE VÍCTIMA Y VICTIMARIO (segunda parte).

Ampliando la nota publicada el pasado 17 de febrero (Visitar el link: http://www.arndiario.com/notas/ver/id/14126/2015-03-05/Secretos+de+Vida+Violencia+de+Geacutenero), en la que se abordaba el tema de la violencia de género, ésta es la segunda entrega, en la que se le da un enfoque diferente al tema, cambiando los roles de víctima y victimario…

TODOS PODEMOS CAER EN LA MANIPULACIÓN…

Al hablar de manipulación de sentimientos, no es necesario llegar a las agresiones físicas, alcanza solamente con llegar a las verbales, esas que duelen, oprimen, llegando a desvalorizar a la persona agredida y por eso muy importante considerar que en estas situaciones, no siempre se debe culpar como victimario al hombre.

Según las circunstancias, hechos, momentos, situaciones, la mujer también puede ser la responsable de convertir al hombre en víctima.

HAY UN ABANICO DE “PORQUES” QUE DESENCADENAN ESTAS SITUACIONES…

La mujer, en diferentes momentos, después de alguna rencilla doméstica, guarda rencores al punto de planear sigilosamente alguna venganza y es por eso que se maneja con indiferencia, pone a los hijos en contra del padre o insinúa una posible infidelidad, entre otras estrategias para manipular a su compañero, obteniendo así las ventajas que le dio el plan que ella ideó con anticipación. Ya sea en el ámbito familiar, laboral y principalmente en el ámbito económico.  

Es conveniente aclarar que es muy difícil globalizar en un artículo todas las aristas que abarca este tema, porque cada persona piensa, actúa y siente de forma diferente y según el estado anímico en que se encuentra, enfoca el mismo problema de distinta manera.

Además, cada hogar, cada familia, está formada por personalidades dispares, con diferentes formas de ver, pensar, analizar y opinar en cada situación. Socialmente se ha generalizado el concepto de que el hombre es el golpeador físico, sin conocer las causas de esos impulsos. También se da por sentado que la mujer es débil, sumisa, víctima. Pero hay muchísimos ejemplos basados en hechos reales que dan la convicción de que en ese rol de víctima juegan, a veces, sentimientos ocultos, empujados por largos rencores y voces silenciadas.

Las personas piensan, comentan, las diferencias entre el hombre y la mujer, pero si analizamos en profundidad, advertimos que son iguales en la forma de sentir y amar. La principal diferencia consiste en la demostración de ese amor, porque el hombre es más cerrado en su expresión y menos locuaz al respecto.

Esa diferencia es el punto de partida en las rencillas, conflictos, crisis cotidianas.

La falta de entendimiento encadena la intolerancia, incomprensión, donde el diálogo termina en disgustos, confundiendo así los roles de víctima y victimario.  

En algunas frases cotidianas, la mujer expresa: “Los hombres no saben amar”, “Los hombres son todos iguales”,…

Los hombres también tienen sus frases comunes sobre las mujeres: “Las mujeres mienten”, “Las mujeres son todas iguales”,…

En ambos casos se trata de testimonios erróneos, porque el amor es único, universal y no cambia su intensidad por el hecho de ser hombre o mujer. Lo que se modifica en cada caso son las actitudes de ambos.

DOS FORMAS DE SUFRIR

El hombre llora en silencio y a escondidas, se deprime por el abandono, se altera por los celos, no puede tolera la infidelidad ni las mentiras.

La mujer en cambio, llora delante de algún testigo, colocándose así en el lugar de víctima, sintiendo las mismas emociones y alteraciones en sus estados anímicos, afirmando: “El me hizo”, pero callando: “Yo le hice”.

Estas diferencias se notan en la forma de expresar el amor y sus crisis, pero no en el sentir del mismo.

Tal desigualdad se va agudizando cuando la pareja avanza en el tiempo y se hacen más relevantes las diferencias de criterios, hábitos, costumbres, estados cognitivos, soledad de a dos, diferentes espacios y libertades, gustos, intolerancias, mezclándose con rencores y culpas. Por eso amerita afirmar y repetir: “EL HOMBRE Y LA MUJER AMAN EXACTAMENTE IGUAL”.

EL AMOR RENUEVA EL ALMA, EL DESAMOR ANIQUILA EL SER.

Hay parejas convencionales que continúan unidas por conveniencia de ambos, ya sea en el área familiar, social o económica. Si en esa unión existe realmente la empatía y comprensión, pueden seguir unidos en el corto o largo camino de la vida, pero si se carece de esas emociones y sentimientos, se llega a un punto donde la intolerancia prevalece a la convivencia y es el momento en que se piensa que la vida es corta y se han perdido momentos de felicidad y de poder demostrar el YO verdadero, donde se desea realizar un cambio para ser al fin aquella persona que siempre se quiso ser.

PENSAR… ANALIZAR… REFLEXIONAR…

· Cada disgusto se asemeja a las gotas de agua que rebalsan la copa, formando un charco que con el tiempo se transforma en barro.

· No quedes sumergido/a en el pantano, decídete a enfrentar un cambio para que las palabras “Víctima y victimario” suenen como un eco lejano que el viento ya borró.  

RECUERDA:

“El hombre y la mujer aman con la misma intensidad”

N. de la R.: Los textos que se publican semanalmente en esta columna pertenecen a Mercedes Davire de Llaver, autora del libro “Secretos de vida”. Los mismos son escritos nuevos e inéditos sugeridos por nuestros lectores. Para comunicarse con la autora, enviar temas o inquietudes a la siguiente dirección de correo: mercedesdavire@hotmail.com.ar

También vía facebook: https://www.facebook.com/arn.diario

 

 

 


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