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Actualizado el 31 de Diciembre de 1969


Secretos de Vida: “Adultez Tardía” - Conflictos de Pareja - Tercera parte


Grabarse en la mente: “Yo Puedo” y borrar el “No Puedo”.

La casa es la misma transitando en su propio hogar, el entorno es igual, pero… existe algo diferente que se va agravando con el paso del tiempo, es la incomunicación entre la pareja, pareciendo dos extraños bajo un mismo techo. Las charlas quedaron silenciosas, no hay enojos ni reproches, sólo indiferencia en los actos cotidianos, envolviéndolos en una nube gris y cerrada. Ambos advierten ese vacío, culpándose en silencio por los momentos que están viviendo.

 

La mujer comienza a tejer films imaginarios realizando preguntas sin respuestas que aumentan ese cruel silencio y distanciamiento. No desea reconocer la realidad que hiere, prefiriendo mentirse a sí misma, tratando de justificar lo injustificable. Piensa: “Él me ama, pero no se siente bien” (film imaginario positivo); “Ya no me ama, soy un objeto dentro de mi casa” (film imaginario negativo); “Ya pasará, no es de importancia” (film imaginario positivo); “A pesar de la edad, se enamoró de otra más joven” (film imaginario negativo).

La mujer sigue sufriendo esta obtención de palabras, teme una reacción negativa de parte de él o una respuesta alarmante y decisiva, continuando su mutismo. Se desvive en sus atenciones, esperando un cambio que no llega, ya que el diario, la TV, redes sociales, son primeros, comenzando a aislarse sigilosamente, pensando: “Para qué le voy a contar lo que me pasa, si a él no le interesa… Está sumergido en su mundo…yo no existo…su actitud es estar siempre taciturno”.

 

Ella siente que lo mejor es callar para evitar disgustos. Ahí radica su error, porque esa situación se va convirtiendo en costumbre, continuando en esa casa vacía, sólo acompañada de las silenciosas paredes y el crujir de las puertas, que son los sonidos de ambos deambulando en el ir y venir de la nada. A la mujer le cuesta a veces, expresar lo que siente, sin advertir que esa situación no es saludable porque el cúmulo de lo que desea hablar, se va convirtiendo en llagas profundas, siendo el cuerpo el receptor de todas esas emociones negativas. El cuerpo comienza a dar mensajes haciéndose cargo de los problemas emocionales que la mente no puede resolver. El silencio no es salud, el cuerpo se vuelve más vulnerable a ciertos síntomas y enfermedades, algunas psicosomáticas y otras reales, y se pregunta:

¿Por qué repentinamente me enfermo de todo si siempre fui sana?

_Voces internas responden: porque el cuerpo no resistió por tantas reservas guardadas, indiferencia, desvalorización, desaires, ingratitud  y tantos temas más que nunca se hablaron. ¿Por qué no analizas si tu pareja adulta no está sintiendo lo mismo que tú?...

¿Cómo actuar ante una situación así?

No callar, buscar el momento y la oportunidad de decir lo que se piensa y siente, actuando con toda la habilidad y valor que posee en forma innata la mujer, de lo contrario está entregando su propio poder. El día que logre mostrar su propio Yo, sanará física y emocionalmente, porque pudo expresar sin peleas ni rencores hirientes lo que hace mucho tiempo calló. No se deben hacer pausas verbales, guardando palabras para mantener una falsa armonía ante la familia y entorno social. Tenerse autoconfianza para lograr revertir la situación, practicando sin miedo el NO cuando sea necesario. Aprender a escuchar, porque quizás su pareja está atravesando los mismos conflictos internos y no se atreve a expresarlos por las mismas causas. No hay que olvidar que las culpas son de dos, los rencores y taciturnidad también… Reflexionar que el hombre y la mujer, perciben, sufren iguales; la única diferencia que al hombre le cuesta expresar sus sentimientos y la mujer posee más habilidad, teniendo la convicción de hablar con seguridad, no callando más lo que tanto deseó siempre hablar. Cuando sea capaz de hacerlo, advertirá que no sólo es su culpa. Así como la pareja de a dos, ambos se comunican claramente o dejan de dialogar prefiriendo el silencio con miradas odiosas.

Culpas propias y ajenas

Es más sencillo, a veces, tomar el papel de víctima, sin analizar cada hecho para reflexionar que las culpas y comportamientos es compartida. Es como un acto de magia contagiosa, difícil de separar y más en esta etapa de Adultez Tardía, donde se agudizan las situaciones cotidianas.

¿Por qué se agudizan estas situaciones en la Adultez Tardía?

Porque los hijos formaron sus hogares, los nietos son pájaros que vuelan alrededor y quedaron solos en el nido vacío. La personalidad no cambia nunca, pero sí varía el carácter, por momentos con diferentes altibajos anímicos y emocionales, acompañados por el miedo y temores al futuro, aumentando su caudal mental si permanecen inactivos. Necesitan más cariño, comprensión, respeto y tolerancia de la familia que con tanto amor formaron. Hacerles comprender que es relevante no perder los afectos, vínculos familiares, amigos, antiguos compañeros de trabajo y que todavía son útiles para ayudar con su experiencia a sus semejantes manteniéndose activos en nuevas tareas o diferentes caminos.

¿Cómo corregir este aislamiento entre la pareja en la Adultez Tardía?

Comenzar con el diálogo olvidado, conocerse nuevamente expresando que ese vacío no es el sueño futuro que tenían. Soltar y expresar cada uno sus deseos, comprometiéndose a abandonar la excusas, enfrentamientos, silencios, rencores, hablar y saber escuchar, porque aunque tengan diferentes opiniones forman una pareja que deben valorar en esta etapa de Adultez Tardía, seguir estando juntos, comprendiendo que la soledad e indiferencia duele en esa casa vacía que aún pueden compartir. Aceptar los gustos y costumbres del otro, como también sus propias libertades.

Para pensar… Analizar… Reflexionar…

  • Grabarse en la mente: “Yo puedo” y borrar el “No puedo”
  • La vida es un vaivén en continuo movimiento, que sólo queda estático con el último suspiro del adiós.
  • Recordar siempre que el silencio no es salud.
  • Habla, conversa, dialoga y aprende a escuchar.
  • Lucha por ese cambio de ambos, para reencontrarse nuevamente y poder gozar del hogar, que con tanto cariño formaron.
  • Ten presente que el tango se baila de a dos y es insalubre bailarlo solo.
  • Siempre hay un momento justo para comenzar a hablar. Búscalo!...

Mercedes Davire de Llaver

Selección de imágenes Carlos Fuertes

Próxima semana: ”Los miedos”


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