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Actualizado el Jueves 09 de Marzo de 2023


Lo que dejó la Vendimia


Desde la UCIM dejan una reflexión sobre este evento tan arraigado en la provincia, donde existieron reclamos, anuncios, promesas y la pregunta ¿podemos hacerlo mejor?

Vendimia para Mendoza es sinónimo de Fiesta. La gente se vuelca a las calles y participa con entusiasmo de los actos, ya sean locales, departamentales o provinciales.

Porque esta fiesta nos representa, representa nuestros valores, nos refleja como sociedad con nuestras luchas diarias y muestra el espíritu perseverante de los mendocinos.

En estos festejos podemos observar lo valioso de nuestras labores y los sacrificios que significaron llevar a nuestra provincia a donde supo llegar. Y en estos momentos, salen a relucir nuestros sentimientos y orgullo en lugares comunes, como la gesta sanmartiniana o la guerra ganada al desierto. Remanidos, pero históricamente ciertos.

Pero en 2023, esta fiesta cultural y social tiene su contrapartida en la dura realidad que atraviesa la industria “madre” y que da origen a tantos festejos: la industria vitivinícola. Tras un año de baja producción y muchos, de malas políticas económicas y desaliento a la exportación, se encuentra deprimida.

Atravesamos un ciclo castigado por numerosas inclemencias climáticas de lo más variadas: heladas, granizo, escasez de agua y todas las consecuencias del cambio climático que llevan a replantear lo hasta ahora aprendido por la viticultura, la producción 2023 va a ser claramente pobre. Esto se va a ver reflejado en su industrialización, es decir la producción de vino y otras actividades derivadas.

Por el lado de la economía regional que esta industria representa y que ya ha llegado a 18 provincias de Argentina, la inflación y el tipo de cambio claramente perjudicial, la falta de competitividad de nuestros precios en el mundo, el imposible acceso al crédito, las retenciones y los gravámenes sobre esta actividad hacen que el futuro, (como lo es siempre) sea al menos incierto y ya sabemos que sin seguridad o al menos una cierta previsibilidad, no se pueden planificar negocios.

El año electoral provocó que muchas figuras de la política nacional nos visitaran. Porque la Vendimia es también un importante vidriera. Es decir que los festejos sirvieron también como escenario para reuniones y configuración de alianzas e infidelidades a las que nos tiene acostumbrados nuestra dirigencia. A futuro veremos los “frutos” de la Vendimia a nivel candidaturas y frentes. Armados o rotos.

Pero también, tuvimos la visita de la más alta autoridad del Ministerio de Economía Nacional, Sergio Massa que prometió a productores y bodegueros que asistieron al Desayuno de la COVIAR: “A partir del 1 de abril vamos a implementar un dólar diferencial en todas las economías regionales, arrancando por la vitivinicultura, para que puedan recuperar mercados y tengan oportunidad de recuperarse frente a la pérdida que representó el granizo y la helada. Debemos cuidar la competitividad exportadora, pero también la capacidad para que los precios nuevos lleguen a todos los productores, para que la medida no sea de unos pocos. También tenemos el desafío, entre todos, que esté garantizado el buen precio en el mercado interno. Si el vino es de los argentinos, además de sostener los mercados exportadores, tenemos que cuidar los precios en la mesa de los argentinos”.

Promesas que esperamos sean cumplidas, para enmendar al menos, una de las patas del gran problema que significa ser empresario en Argentina.

El turismo

El eno-turismo ha significado para nuestra provincia, un motor impulsando el turismo internacional.

El turismo, que era otro factor de festejo, si bien en números estuvo satisfactorio,, la permanencia en nuestra provincia se ha reducido visiblemente.

Desde el Ministerio de Cultura y Turismo aseguran que para los festejos vendimiales llegaron a Mendoza más de un millón de turistas”. De todas maneras, desde el sector aseguran que los visitantes durante el verano bajaron un 30% respecto al año anterior.

Por otro lado, un informe de la Cámara de Turismo de Mendoza refleja que los niveles del segmento 4 y 5 estrellas, fue el más favorecido, con un 80% de ocupación y los de menor categoría, recibieron una menor cantidad de pasajeros , entre un 40 y un 50%. Esto refleja una reducción, de mínimo, de un 30% en comparación al mismo período de 2022.

Los motivos que representantes de la Cámara expresan se atribuyen a 3 factores principales:

1° - La situación económica nacional donde el impacto en la clase media, que aporta una mayoría en el turismo de Mendoza, sufrió una disminución en su poder adquisitivo, que lo llevó a derivar a destinos de proximidades, no de larga distancia, desde los principales centros emisores: Buenos Aires, Santa Fe y litoral en general.

2° - La falta de inversión oficial del aporte que realiza el sector originalmente específico y actualmente, incluido en rentas generales, es insuficiente en materia de promoción especialmente y de infraestructura en las zonas turísticas. Debemos agradecer que el acceso a alta montaña con nuestras máximos exponentes: Aconcagua, Puente del Inca, Cristo Redentor, etc, es ruta internacional que obliga a mantenerla, sino pasaría lo mismo que sucede con la Variante de Villavicencio, el camino de la Carrera o el Cañón del Atuel. Hace más de 7 años que se estableció por Ley, la constitución del Consejo Consultivo de la Actividad Privada, que todavía el gobierno no integra, lo que implica manejar arbitrariamente los recursos y decisiones en el sector.

3° - El crecimiento constante de la informalidad. La enorme cantidad de alojamientos informales afecta directamente al segmento hotelero. Esto determina que un sector que tributa sobre sus ingresos, mantiene una planta de personal de más de 2.000 puestos formales, compite en inferioridad de condiciones con los informales que no tributan ni son fiscalizados por el estado. Los entes fiscalizadores por su parte, no cuentan con suficiente personal para hacerlo, excepto para “pescar en piscicultura”, esto es ir a los formales a ver qué detalle les falta. Y peor aún, los negocios realizados entre particulares en el marco de la informalidad en muchas ocasiones, favorecen el fraude, con la consecuente mala imagen y pésima experiencia que se llevan visitantes de nuestra provincia.

Al no haberse promocionado adecuadamente la Fiesta Nacional de la Vendimia en los países limítrofes con los que contamos con conexiones aéreas directas, el turismo receptivo del exterior no fue suficiente para cubrir la falencia del turismo nacional.

No obstante todo esto, las instituciones del sector trabajan para mantener promociones y propuestas atractivas para incentivar un otoño e invierno en Mendoza, que le den una ocupación que permita mantener sus estructuras. Dado que el período de Vendimia era en otros momentos, uno de los picos de ocupación y en esta oportunidad no fue así.

La Vendimia sigue siendo un momento en el que la Provincia es protagonista. Aunque sus estructuras están siendo cuestionadas desde muchos aspectos, es una marca registrada y un evento socio cultural tradicional y convocante. Podemos mejorarla y hacerla aún más distintiva, para que tenga el brillo que supo tener y sobre todo, tenemos que lograr que la agroindustria por la cual nos distinguimos ampliamente, vuelva a tener el empuje de otros momentos.

Se trata de planificación, inversión, creatividad y participación de todos los sectores. La macroeconomía debe acompañar el esfuerzo de los privados. Las condiciones económicas, el apoyo a los que quieren y saben trabajar, las políticas ordenadas y con objetivos claros son indispensables para no seguir cayendo.

Podemos hacerlo muchísimo mejor.


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